La distribución geográfica de las especies es el resultado tanto de sus requerimientos ambientales, como de sus movimientos y las interacciones con otras especies. Es decir, la especies están dónde hay condiciones ambientales que les permiten sobrevivir, han conseguido llegar en algún momento, y no han sido excluídas por otras especies, o no se han extinguido por otras razones. Los modelos de distribución de especies son una técnica amplísimamente utilizada para describir estas distribuciones geográficas. Sin embargo, presentan varias limitaciones, entre las que destacan dos. Por un lado, salvo excepciones, sólo incorporan información sobre las condiciones ambientales (y no sobre otros factores). Y por otro lado, los datos que hay disponibles sobre distribución de la biodiversidad proporcionan una visión incompleta, y en general sesgada, de las respuestas de las especies al ambiente, un problema sobre el que encontraréis múltiples ejemplos en esta página.

En un trabajo reciente, que nace del último capítulo de la tesis de Geiziane Tessarolo (ver People), desarrollamos un método para crear Mapas de Ignorancia Biogeográfica que miden nuestro grado de desconocimento sobre la distribución de las especies, y los aplicamos para incorporar la incertidumbre asociada a los datos en modelos de distribución de especies. Para crear estos mapas tenemos en cuenta tanto la calidad de los registros de ocurrencia de las especies en localidades y cuán completos son los inventarios a lo largo del territorio. Pero también incorporamos el grado de cobertura que proporcionan los registros y las zonas bien muestreadas de la variación geográfica y ambiental de la región. Y, además, incluimos la disminución en la relevancia de la información con el tiempo, ya que registros progresivamente más antiguos van siendo cada vez menos relevantes para describir la distribución actual de las especies.

Los Mapas de Ignorancia retoman una vieja idea propuesta por Samuel W. Boggs, un geógrafo norteamericano que en 1949 propuso crear un Atlas de Ignorancia en el que se mostrara el grado de desconocimiento sobre diferentes aspectos de la geografía de la tierra, como los suelos, los bosques, la geología o el desarrollo económico. La idea de Boggs era adjuntar estos mapas a los de los Atlas de la época, de manera que cuando se consultaran estos Atlas se tuviera también en cuenta nuestro grado de conocimiento o certidumbre acerca de la información que contienen. En este trabajo hacemos precisamente eso, adjuntar dichos mapas a las predicciones de los modelos de distribución de especies, de manera que muestren a la vez tanto la predicciones sobre las zonas más adecuadas para la especie, como el nivel de certidumbre asociado a dichas predicciones a lo largo y ancho de la región estudiada.

En el ejemplo de la imagen, la áreas moradas y amarillas identifican zonas que los modelos predicen como adecuadas para una especie de coleóptero coprófago, pero mientras que en las zonas amarillas tenemos niveles elevados de certidumbre debido a la buena cobertura de los datos, en las áreas moradas el grado de confiabilidad de esta predicción es más pequeño. Esto no quiere decir que la especie no pueda habitar dichas zonas, sino que no podemos afirmarlo con seguridad. Del mismo modo, mientras que en las zonas grises sabemos que la especie es muy probable que no pueda vivir, en las azules los modelos predicen que las condiciones ambientales tampoco son adecuadas para ella, pero con un nivel más elevado de incertidumbre.

Estos Mapas de Ignorancia Biogeográfica permiten incluir de manera honesta la incertidumbre asociada a los datos sobre la distribución geográfica de las especies, que como mencionamos arriba a menudo presentan limitaciones importantes. Además de para visualizar la incertidumbre asociada a las predicciones, podrían incorporarse en el proceso de modelización como medias espacialmente explícitas del error en los datos, mejorando así las predicciones. De cualquier manera, tienen una gran utilidad para tener en cuenta todas las fuentes de incertidumbre en los procesos de decisiones a los que nos enfrentamos de cara a planificar accions en respuesta a los diferentes desafíos que el cambio global impone a la preservación de la biodiversidad.

Puedes ver el artículo en https://jhortal.com/project/tessarolo-et-al-ecography-2021-using-maps-of-biogeographical-ignorance-to-reveal-uncertainty-in-species-distribution-models/